Cuando a finales de los 80 IBM fue canibalizado por la pléyade de fabricantes clónicos que se gestaron a su alrededor, aún no estaba claro que Microsoft sería el vencedor de aquella batalla. Una buena parte de aquellas empresas desaparecieron o fueron absorvidas por otras. ¿Quién recuerda a Tandon, Amstrad o, más reciente, a Compaq? Google no existía y Apple no se las prometía muy felices. Pero las cosas han cambiado notablemente y el futuro de Microsoft ya no parece tan claro como hace tan solo cinco años.
Siempre he tenido respeto por Microsoft como empresa, como modelo de negocio, más de una vez lo he dejado escrito. Pero aún más veces he manisfestado mi insatisfacción como usuario, lo sigo siendo, por los productos tan pobres que creaba. Mi relación amor-odio con MS se remonta a..., no quiero ni decirlo, pero las pantallas eran de fósforo verde. Eso de que me gustase el CP-M, el GEM, el Ventura Publisher o algunas otras lindezas, en lugar de las alternativas de Microsoft, dará una idea de que llevo una larga temporada en esta guerra y que no me gusta estar en manos de un solo proveedor.
Microsoft es un ejemplo claro de lo malos que son los oligopolios. Vale, sé que hay muchos que besan el suelo por donde pasa, pero son bastantes menos de los que eran. Si antes partidarios de Apple y Microsoft, se enfrentarían en una batalla sin ganadores, las más de las veces, ahora lo normal es que el partidario del segundo ni abra la boca, y siga dándole vueltas al hielo en el vaso, mientras con la cabeza agachada, curiosea su Iphone con la otra mano. Todo el ecosistema tradicional de MS que gira alrededor del PC se tambalea desde hace años.
Windows ha sido el causante de los mayores dolores de cabeza de Microsoft. Fue la avanzadilla que le permitió colonizar los escritorios de todo el mundo y el que también sembró la semilla del descontento y la desilusión, hacia sus productos. Hay que reconocerle el mérito de que fueron precursores hasta en ganarse la manía y rabietas de sus usuarios. Mucho antes de que las telefónicas o las eléctricas nos amargasen la vida, Microsoft les enseñaba como hacerlo.
Otro mérito suyo, me descubro, es el de hacer comulgar a los usuarios con ruedas de molino. Nunca he entendido como los usuarios asumían con semejante estoicidad el cuelgue del PC, la pérdida de su tiempo y en los casos más gloriosos, de toda la información sin sublevarse. Simplemente que la gente haya aguantado 20 años tragando con lo que nos ha hecho tragar Microsoft ya es un caso digno de estudio.
Desde hace un par de años el único producto de Microsoft que utilizó, además del sistema operativo, es el Messenger, Live Messenger o como se llame de hace media hora para acá. Y mi experiencia es cualquier cosa menos grata. Si no fuera por cuestiones de trabajo, muchos de mis colaboradores aún lo utilizan, tiempo ha que lo habría dejado de lado también. Microsoft no entiende que la gente está demandando otro tipo de aplicaciones y se las están dando Apple, desde hace muchos años, y más recientemente Google.
Menos mal que no están completamente dormidos y han sido capaces de que Bing le haga frente a Google, que su SO operativo para móviles está en la calle y que productos como la XBox pitan cada día más. Con lo que uno entendería que así, como quien no quiere la cosa, han dado la batalla por perdida, en ciertos frentes, sin que se note demasiado, no vaya a ser que tengamos desbandada y afecte también al negocio empresarial.
Delante tiene a dos monstruos tan arrogantes como ellos mismos, Apple y Google, que prácticamente le responden en casi todos los frentes. Dos compañías que tampoco se destacan por su humildad o el exagerado respeto por sus consumidores. La primera con su estrategia multi-OS, para mi una de las razones principales por las que los desarrolladores se han mudado de forma masiva; su planteamiento ultra-cool, con dispositivos muy bien hechos y carísimos. La posibilidad de despertarte, dormir y soñar, con la manzana rondando, parece que ha conseguido la fórmula que le garantiza unos cuantos años de beneficios, que en los tiempos que corren para algunos casi rozan lo deshonesto. Por el camino también ha ido haciendo amigos y hay bastantes usuarios, profesionales y competidores que le tienen ganas.
El caso de Google es también digno de respeto: como voy a conseguir que tu o alguien en tu lugar me pague un montón de dinero, ofreciéndote productos gratuitos. Aunque tu no le pagues, tus proveedores de productos y servicios, lo hacían encantados. Y digo lo hacían porque creo que va a ser un idilio bastante corto, algunas cosas he visto que me han llamado la atención. No es sano, ni razonable pisotear a todo el mundo, todo el tiempo. El aforismo no era exactamente así, pero seguro que se entiende, porque Google es como un elefante en una cacharrería. Si tienes un negocio que tiene visos de ser digitalizado, no digo ya automatizado, preocúpate de utilizar un proveedor como Google, porque hay muchas posibilidades de que te acabe deborando. Eso sí, mientras que le pagas por utilizar sus productos.
No creo que veamos un vencedor claro en esta contienda. Lo que si habrá es unos cuantos perdedores más: Oracle, Adobe, HP, Dell y algún otro, que si las autoridades de la competencia no lo remedian, serán engullidos más bien antes que después, por alguna de las tres apisonadoras. El de la manzana, con la caja que hacen, es el que tiene más papeletas. Tantas, que le veo como él que acabará engullendo a Microsoft, mientras Google sigue ampliando su presencia en el mundo empresarial, encargándose a su vez de Oracle. Lo de Microsoft no es algo que vaya a ocurrir el año próximo, lo de Oracle no me jugaría mucho, a que pueda ocurrir en los 2 próximos años. Me la juego, se admiten apuestas.
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